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IGLESIA 
NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
 LLINGUA (Lingua) – CHILOE



NOTA: Gran parte de la historia de Huyar, Lin Lin y Llingua es común, y está arraigada a la historia de la Isla Quinchao y al pueblo de Achao, por lo que, así como algunas fotos, mapas y otros temas, se hallan repetidos en los relatos de estas iglesias.


IGLESIA DE LLINGUA – CHILOE

La isla de Llingua esta situada entre las islas Quinchao, Lin Lin, Meulín y Quenac, justo frente al pueblo de Achao, a unos 8 kms., y sólo tiene acceso por mar.

La isla de Quinchao fue el lugar más importante para las misiones religiosas que salían a las islas de Llingua, Linlín, Chaulinec, Alao, Meulín y Quenac.

Por 1640 ya los padres jesuítas poseían tierras en las islas de Quinchao a Quenac en las que comerciaban en agricultura y ganaderia.

En las primeras décadas del siglo XVII se afirmó la institución de la encomienda en el archipiélago, como dominación de un territorio y uso de sus pobladores para usufructo propio, que era vista como un tipo de esclavitud y que llevó a muchos conflictos. La isla de Llingua fue encomendada en 1684 a Marco Cárcamo y en 1734 a Francisco Gómez.

Entre 1710-1712, la dureza del régimen de la encomienda llevó a los indígenas a planear una rebelión muy compleja, que contemplaba la ocupación de Castro y del archipiélago de Quinchao; y por otro, la conquista del fuerte de Chacao, para lo cual confiaban en los caciques calbucanos, quienes debían tomar el control del fuerte de Calbuco. La rebelión tuvo su comienzo en la noche entre el 9 y el 10 de febrero de 1712, ocuparon el acceso a Castro, sitiando la villa, apoderándose de gran parte de la isla de Quinchao y de algunas islas menores, destruyendo numerosas construcciones, matando a varios encomenderos y apresando a mujeres e hijos.

La terrible matanza de 1712 modificó la composición étnica de la isla de Quinchao y las islas contiguas, reduciendo la presencia indígena y favoreciendo un proceso de reasentamiento de colonos criollos, que se instalaron donde habían mejores posibilidades de cultivo, como en la bahía de Achao y en la isla de Quenac.

Otra rebelión estuvo a punto de estallar en 1746, durante el gobierno de Victoriano Martínez de Tineo, donde los jesuitas lograron aplacar los ánimos.

En 1753, la mediación de la Compañía de Jesús fracasó, cuando Achao recibía el título de villa, se produjo una nueva sublevación: “De los indígenas de las islas de Lin-Lin, Llingua y Meulín que se desencadenó con singular bravura en verdaderas batallas campales, lo que fué sofocado con mucha dureza. Más de trescientos naturales pagaron con sus vidas este acto de rebelión” (“Achao: Centro de Misiones”, Ramón Yañez, 1994).

La primera iglesia en Llingua comenzó a construirse en 1760.

En diciembre de 1767 los jesuítas recibían la expulsión de Chile, y en Chiloé se le ordenó al Rector que mandara a sus padres de Achao, Chonchi y Cailín a entregar las misiones con todos sus haberes a las autoridades civiles y que se vinieran en seguida a Castro.

En 1769 llegaron a Chiloé los frailes franciscanos encargados de reemplazar a los jesuitas, que venían desde el Colegio de Chillán, y se presume que tenían suficiente conocimiento del mapudungún, que todavía seguía siendo el idioma hablado habitualmente en Chiloé.

La actual iglesia se construye entre 1909 y 1912, siendo párroco de Achao el Presbítero Braulio Guerrero, y sus maestros Carlos Sánchez, y José y Delfín Cárdenas.

El Padre Serafín Mansilla, nacido en 1918 y ordenado sacerdote en 1946, fue un destacado hijo ilustre de la isla, quien confeccionaba instrumentos musicales, tocaba el acordeón y dictaba cursos de música a las comunidades de Chiloé. También formó grupos musicales de pasacalles.

La nave de la iglesia tiene más de 21 mts. de largo y su torre más de 20 mtrs. de altura. El templo esta asentado sobre piedras, fue construído en madera de ulmo, luma y tejuelas de alerce; y su techumbre es de fierro galvanizado.

En su interior existen antiguas imagenes, como la de Nuestra Señora del Socorro y la de Santa Aurora. En 1927 fue traída por padres jesuitas desde España la imagen de la Virgen de Lourdes.

La principal fiesta religiosa es la Virgen de Lourdes el 12 de febrero.

(INFORMACION DE: “Iglesias de Chiloé”, Centro de Amigos de la Arquitectura Chilota, 2008; y “Acerca de La Historia de la Isla de Quinchao en los Tiempos de la Colonia”, Alberto Trivero Rivera, 2003 en www.monografias.com)

























Gracias a Dios un excelente viaje con mi querida mamá Reina y mi querida hermana Lorena








Navegación Achao - Lingua, lancha "Costa Sur", 5 ene. 2016










Achao a la distancia

Vista hacia el volcán Corcovado, Chaitén

Vista al volcán Michinmahuida, Chaitén


Gaviota Cahuil y zarapito

Traro o carancho

Vista a Lingua desde el mirador de Achao




(FOTOGRAFIAS DE WFL, ENE. 2016)

 La iglesia vista desde la barcaza "Tadeo", navegación Dalcahue - Caguach - Dalcahue
(fotografías de WFL, 30 ago. 2014) 

















(DOCUMENTO DE: "Iglesias de Chiloé”, Centro de Amigos de la Arquitectura Chilota, 2008)


(INFORMACION DE: “Caguach, Isla de la Devoción”, Renato Cárdenas y Carlos Trujillo, 1986)


NAVEGACION DALCAHUE - CAGUACH - DALCAHUE 
Frente a Isla Quinchao (30 agosto 2014)











LLINGUA, EN LA MADRUGADA, DESDE EL MIRADOR DE ACHAO
Se aprecia la Isla Lin Lin (izq.), Isla Meulín (al fondo) y la Isla Quenac (der.)

(MAPA DE: Turistel)


(MAPA DE: www.chiloeweb.com)


CHILOE - ISLA QUINCHAO Y ENTORNO

GEOGRAFIA - TERRITORIO

La historia del archipiélago de Chiloé “está escrita por los vientos y las navegaciones; por los canoeros que domesticaron el mar y lo hicieron carretera, ruta de encuentros y desencuentros. Su isla capitana es la de Quinchao, un puente a la Gran Isla, a la Costa, como le dicen desde la lejanía. Fue centro del mundo aborigen y los europeos la transformaron en la gran puerta misional hacia las islas“ (“Pilares de la Evangelización en Chiloé”, Renato Cardenas Alvarez, 2001) y en el lugar privilegiado de salida de las expediciones jesuíticas hacia los archipiélagos del sur, cuando a la vocación evangelizadora se une la curiosidad inteligente y atenta del explorador y del hombre de amplia cultura: pues tales eran los jesuitas. La isla de Quinchao y su archipiélago son el verdadero corazón del Chiloé tradicional e indígena: lo es hoy, en cuanto en las islas que lo componen, sobre todos las menores, es donde mejor se conserva el patrimonio cultural chilote, mapuche e hispánico a la vez; lo fue antaño, en cuanto representaba la cabecera de la sociedad indígena al momento de la conquista castellana, una sociedad ya entonces mestiza en cuanto resultado del encuentro y mezcla entre los cunco del norte, etnía de origen canoera pero de lengua y cultura mapuche, y los preexistentes chono, nómadas del mar, tal vez los primeros pobladores del archipiélago chilote.
La isla de Quinchao, juntamente con las que la acompañan, dan vida, según algunos autores, a “un tipico paisaje volcánico con playas levantadas y extensas, cerros pequeños y con grande pendientes que llegan hasta el mar “; según otros, constituyen el residuo de la morena frontal generada por aquel vasto ventisquero que, desde el volcán Michinmawida y las demás cumbres andinas, antaño descendía hasta alcanzar la Cordillera del Piuchén en la Isla grande y, en una fase sucesiva, hasta el arco natural dado por la isla de Quinchao, la costa abrupta que se extiende entre Dalcahue y la punta de Quicaví, y el grupo de las islas Chauques, que son el natural seguimiento de aquella punta.

EVANGELIZACION

Concluyéndose la fase preliminar de la evangelización de Chiloé, en la isla de Quinchao había una capilla para cada reducción indígena y, probablemente, la de Vuta‑Quinchao era la de mayor dimensión, como lo sugiere su mismo nombre.
El viajero que en el año de gracia de 1624 llegara a la isla de Quinchao, hubiera hallado a orilla del mar, allí donde ahora está la villa de Quinchao, una amplia cancha erbosa aproximadamente rectangular, con una grande iglesia en uno de sus lados menores, una grande cruz en el centro de la cancha, y a los dos costados mayores de la plaza algunas modestas habitaciones: una para los misioneros, para que tuvieran donde ir llegando a su misión, y las otras para el fiscal, que tenía su ruka al lado de la iglesia, aúnque viviera en otra parte, cerca de su campo. Tener una ruka al lado de la iglesia era una manifestación de autoridad moral y de prestigio. Y así la presencia de la iglesia se convierte en la semilla para el surgimiento del futuro pueblo. Un aspecto parecido lo tienen las explanadas en Achao, Chullec, o Huyar, y en otros lugarejos de las demás islas del archipiélago quinchaíno, donde, sin embargo, las capillas tienen una dimensión menor.

(INFORMACION DE:  “Acerca de La Historia de la Isla de Quinchao en los Tiempos de la Colonia”, Alberto Trivero Rivera, 2003 en www.monografias.com)