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IGLESIA CATEDRAL
SANTISIMA CONCEPCION
CONCEPCION








CATEDRAL SANTISIMA CONCEPCION - CONCEPCION

FUNDACION DE LA CIUDAD DE CONCEPCION

La historia de esta ciudad se desarrolla entre terremotos, maremotos y asaltos indígenas, ciudad que se hace y rehace una y otra vez, hasta que en 1764 se traslada definitivamente al sitio que actualmente ocupa, aún así volviendo siempre a sufrir los estragos de la naturaleza.

Fundada el 5 de octubre de 1550, Concepción era la avanzada española en el sur dentro del proceso de ocupación territorial del naciente Reino de Chile.

El lugar escogido por Pedro de Valdivia estaba ubicado en una zona indígena, aborígenes que una vez sometidos permitiría disponer de mano de obra para explotar los recursos de la región y también sumar numerosas almas en la tarea evangelizadora.

Se situaba en una gran bahía bien protegida del viento sur y era óptimo para establecer un puerto para mantener un fluido contacto marítimo con el Perú, ofreciendo además un buen desarrollo para la minería, la agricultura y la ganadería.

Pero el pueblo mapuche dificultó el desarrollo de la ciudad y de sus actividades cívico-productivas, siendo Concepción destruida tres veces en sus primeros diez años de vida.

Sólo después del levantamiento indígena de 1598, la vida urbana de Concepción tomó un rumbo más seguro, gracias a la imposición del “Real Situado”, medio económico para mantener a un contingente militar estable para la defensa de la ciudad y de la frontera del río Bio Bío.

TERREMOTOS Y MAREMOTOS DE 1570 Y 1657

(EN: “Historia de Concepción, 1550-1970”, Fernando Campos Harriet)

8 de febrero de 1570

“... vino repentinamente un temblor de tierra y terremoto en aquella ciudad, tan grande que se cayeron la mayor parte de las casas, y se abrió la tierra por tantas partes que era admirable cosa verlo, de manera que los que andaban por la ciudad no sabían qué hacer, creyendo que el mundo se acababa, porque veían por las aberturas de la tierra salir grandes borbollones de agua negra, y un hedor de azufre pésimo que parecía cosa de infierno; los hombres andaban desatinados, atónitos, hasta que cesó el temblor. Luego vino la mar con tanta soberbia que anegó mucha parte del pueblo, y retirándose más de lo ordinaria mucho, volvía con grandísimo impetu y braveza a tenderse por la ciudad. Los vecinos restantes se subían a lo alto del pueblo, desamparando las partes que estaban bajas, creyendo perecer”. (“Historia de Chile”, Góngora Marmolejo)

15 de marzo de 1657

El padre Rosales, en su Historia de Chile, dice:

"A quince de marzo de 1657, a las ocho de la noche, padeció la ciudad de Concepción otro temblor e inundación del mar igualmente horrible al antiguo: vino con un ruido avisando y pudo salir la gente de sus casas y luego tembló la tierra con tanta fuerza que en pie no podíamos tenernos: las campanas se tocaban ellas con el movimiento, las casas bamboleaban y se caían a plomo. El mar comenzó a hervir, estaba la marea de creciente, de aguas vivas... cerca del Equinoccio... que es por estas costas cuando más se hincha el mar: explayóse entrando por el canal del Arroyo, que pasa por medio de Ia ciudad y retiróse, pero de allí a una hora cayó hacia el pendiente un grande globo de fuego y volvió a salir el mar con tanta violencia que derribó todas las casas que habían quedado, sin reservar iglesias, sino fue la de la Compañía de Jesús y todo el colegio que no recibió daño considerable con haberle entrado el mar".

EVANGELIZACION Y GOBIERNO ECLESIASTICO

La labor evangelizadora del siglo XVI estuvo a cargo de los padres de la Orden de los Predicadores, entre los que destacó Fray Martín de Salvatierra, religioso nacido en Concepción en 1560 y que llegó a ser Prior de la Orden (*EN: “Historia de Concepción, 1550-1970”, Fernando Campos Harriet).

En 1603 se crea el Obispado de Concepción Santísima de la Luz, luego que el Obispado de La Imperial fuera abandonado por 1563 debido a las constantes incursiones araucanas en esa avanzada religiosa-militar. (*DICE: “... en abril de 1609, se decide despoblar la ciudad”, en “Santuarios y Fiestas Marianas en Chile” de Juan Guillermo Prado)

En 1616 el Gobernador Alonso de Ribera trajo desde Lima a los religiosos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, para atender el Hospital Real de Concepción. A esta fecha ya se encontraban en la ciudad los padres de la Ermita de la Virgen de Guadalupe y los conventos de Santo Domingo, La Merced, San Francisco, San Agustín y de la Compañía de Jesús.

La labor principal de estos religiosos era evangelizar a los indios, y fueron los padres Luis de Valdivia y Hernando de Aguilera los que dominaron la lengua indígena. El Rey Felipe II había ordenado entregar sólo las parroquias a los padres que conociesen el idioma de los indios.

El respeto y cariño que Alonso de Ribera tenía por los jesuítas, y especialmente por el Padre Valdivia, permitió que estos religiosos recibieran importantes donaciones en haciendas y dinero del gobierno y de los vecinos.

El 15 de abril de 1643, el Obispo Diego Zambrana de Villalobos, y aprobado luego por el Papa, constituyó en Concepción la Cofradía de la Virgen del Carmen.

En 1715, con la creación del Beaterio de la Ermita en Penco, llegan a la zona las Monjas Trinitarias Descalzas.

En 1774 el Obispo Luis Felipe de Azúa e Iturgoyen, celebra en Concepción el primer Sínodo Diocesano.

El 25 de mayo de 1751 un desastrozo terremoto destruye la ciudad.

"... mandó Dios el horrible castigo del terre­moto del 25 de Mayo de 1751. Cuasi toda la parte austral del reino quedó destrozada. La Concepción pereció cuasi toda, porque lo que no derribó el temblor lo echó a tierra el mar, que a pocas horas, después bañó toda la ciudad. Los habitantes que se quedaban sin casas y se acordaban de otros daños que habían recibido de aquel irreconciliable enemigo, empezaron a clamar por mudarse a otro sitio e que se considerasen por lo menos libres de ese elemento. El Gobernador, aunque ya de muy avanzada edad, emprendió de nuevo este largo y penoso viaje y se puso en la primavera en dicha ciudad para contentar a los vecinos en lo que justamente pedían. Vio por si mismo todos los lugares que le proponían, y viendo no se acordaban, para no dejar descontentos, ordenó que en cabildo abierto, cada uno diese su voto por uno de estos tres y aquel que saliese con más, ése había de ser. Los lugares fueron La Loma de Parra, que cae a la parte septentrional de la boca del puerto; el Llano de Landa, que está sobre el monte que estrechaba la ciudad destruida; y el tercero el Valle de la Mocha, entre los ríos Andalién y Bio-Bio. Los votos fueron más notablemente por este último, y así expidió el decreto para que en éste se reedificase la ciudad. Hizose el plan según el modelo de la capital, señalando una frente de la plaza para la Catedral, Palacio y Seminario Episcopal; otra para las casas del Gobernador, Ayuntamiento de la ciudad y Cajas Reales y otra para cuartel de la Gobernación; la cuarta se dejó a beneficio de la ciudad paro no dar ocasión de sentimientos, y por estar más lejos de éstos, los sitios de particulares se sacaron a suerte. Dio orden para empezar inmediatamente las obras de Su Majestad y señaló el término de seis meses para que todos los que hubieren tomado sitio hubiesen de estar mudados al lugar destinado,...” (“Colección de Historiadores de Chile”, Tomo XV, “Historia Geográfica, Natural y Civil del Reino de Chile”, Felipe Gómez de Vidaurre, padre jesuíta, 1889; EN: “Historia de Concepción, 1550-1970”, Fernando Campos Harriet)

El 20 de febrero de 1835, a las 11.30 horas, un nuevo terremoto y maremoto azotó y destruyó la ciudad, catástrofe conocida como “La Ruina”.

Encontrábase Charles Darwin en la zona luego de bajar desde Valparaíso, y creyendo este que por causa de su enfermedad que lo había mantenido en cama, sus mareos, desvanecimiento y movimiento de sus pies, no era otra cosa que causa de la naturaleza, un terremoto.

Y llegando el “Beagle” a la bahía de Concepción, encontró que ahí había sido el epicentro. Los vecinos le contaron que todas las casas de Concepción y Talcahuano habían sido derribadas por grandes olas. Grandes grietas se abrían en la tierra, rocas se habían dividido y otras habían emergido, formando arrecifes y acantilados. El 5 de marzo, Darwin y el capitán Fitz Roy avanzaron 9 millas a través del campo, encontrando sino destrozos y escombros. Y la tierra continuó agitándose más de 300 veces en tres días.

Entre 1841 y 1846, el Obispo Diego Antonio de Elizondo y Prado, favoreció la docencia y en su propia casa se dictaban cursos de latín, filosofía y derecho; promovió la instrucción acordando con el gobierno la reapertura del Instituto Literario de Concepción (cerrado por el terremoto de 1835), que luego dió origen al Liceo de Hombres. El obispo fue sepultado en la catedral en un magnífico monumento funerario que fue destruído por el terremoto de 1939. El señor obispo había sido además, ilustre teólogo, secretario del Congreso Nacional, diputado, presidente del Congreso Constituyente en 1826 y Presidente del Senado en 1837.

Entre 1854 y 1883 gobierna la Diócesis de Concepción, José Hipólito Salas y Toro, teólogo, doctor en Canones, y en 1852 decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Chile. Fundó entre otras, las parroquias de Loncomilla, Tomeco, Lebu, Cañete, Mulchén y Angol; reabrió el Seminario de Concepción (cerrado desde la época de la independecia), abriendo una sección de internado para laicos; y consagró el 24 de febrero de 1867 la nueva y hermosa Catedral de Concepción.

La plaza central de la ciudad con exuberantes tilos, daba una nota de foresta y perfume embriagador en primavera. El conjunto la adornaba la grandiosa Catedral, El Sagrario, el hermoso palacio episcopal, el edificio municipal al estilo del “Hotel de Ville”, la Intendencia y los Tribunales de Justicia en un estilo toscano con columnatas y rejas de fierro en sus ventanales, y el Portal Cruz con arquerías y columnatas que corría por el sur poniente.

EL TERREMOTO DEL 24 DE ENERO DE 1939

“La noche del 24 de enero de 1939, después de un día tranquilo y caluroso, cuando los relojes marcaban el inicio de la bohemia penquista, a las once treinta y dos minutos, un nuevo y violento sismo azotaba a Concepción y a las provincias de Maule ... (a) Malleco... Edificios símbolos de la ciudad, que habían acompañado con su fisonomía y estilo a los penquistas durante su niñez y juventud, se encontraban destruidos o seriamente dañados: la Estación de Ferrocarriles, la Catedral, el Seminario, el Teatro Concepción, el Hospital San Juan de Dios, las torres de la iglesia San Ignacio, el Club Concepción, el edificio de las Trinitarias con sus torres, los edificios de servicio público como la Intendencia, y por cierto, centenares de construcciones que por su belleza arquitectónica otorgaban señorío y armonía a la ciudad...”

Posteriormente, “una de las acciones de demolición más espectaculares y significativas vividas en esos días por los penquistas, fue la que se produjo el 2 de febrero con la destrucción de las dos torres de la Catedral, símbolo de la vida urbana. En esa mañana se celebró una última misa a cargo del vicario Reinaldo Muñoz Olave, como una forma de despedir la nobleza del viejo templo. Dos horas más tarde, la tropa de ingenieros y marinos dirigida por el coronel Alberto Polloni procedían a ejecutar las descargas que darían por tierra con las torres del templo. El humo, el polvo y las torres que abandonaban la vida sagrada quedaban en la retina de los penquista, como un testimonio de un pasado que no debían olvidar y de una ciudad que tenía nuevamente que rehacerse... casi toda la población llegó a presenciar este triste acontecimiento, instalados en las faldas del cerro Caracol y del Cerro Amarillo... La ciudad antigua con muchos resabios del siglo XIX comenzaba a morir. Las campanas que doblaban esa noche del terremoto lúgubremente, ya no volverían a tocar para anunciar las ceremonias religiosas... Días después, el ocho de febrero, llegaba el nuevo obispo a la ciudad, don Alfredo Silva Santiago, quien desde el primer día comienza a trabajar directa­mente en ayudar a los damnificados, entregando personalmente vestuario y alimentos.” (EN: “Concepción Siglo XX”, Arnoldo Pacheco Silva, 1997)

La Catedral y los templos de las congregaciones religiosas habían logrado dignidad y belleza, y a través de años y con grandes esfuerzos se les había terminado y alhajado, casi todos eran de grandes proporciones y encerraban valiosas pinturas e imágenes que databan del pasado colonial penquista.

Después del terremoto de 1939 nada quedó de la antigua Concepción que llevaba casi dos siglos en el valle de La Mocha.

El Presidente Pedro Aguirre Cerda, que empezaba a gobernar cuando se produjo la catástrofe, pidió al Congreso la aprobación de la ley que creó las Corporaciones de Reconstrucción, Auxilio y de Fomento a la Producción, la que entregó préstamos a los damnificados a fin de reconstruir sus propiedades rurales o urbanas.

Pero en Concepción no se aprovechó la oportunidad para trazar una nueva planta de la ciudad, más acorde con los modernos méto­dos de urbanización y en una zona más estable.

La inestabilidad del suelo de Concepción ya había cobrado valor con el informe de una comisión que designó el Intendente de Concepción, José Antonio Alemparte Vial, a raíz de “La Ruina" de 1835, y que estuvo compuesta por científicos que había en Concepción en aquella época, como el ingeniero Lozier, el agrimensor y profesor de matemáticas Juan José Arteaga y don Simón Rodríguez, famoso maestro del Libertador Simón Bolívar. La comisión advertía: “Es un terreno arenoso, pésimo suelo, poco compacto y muy movedizo; bajo respecto de los ríos Bío-Bío y Andalién, cuyas aguas detenidas por el mar pueden ser arrojadas por el valle como pasó en 1751”.

Don Paulino del Barrio, quien fuera primer sismó­logo chileno, opinaba que Concepción estaba "edificada casi en su totalidad sobre arenas aluviales y en una pequeña parte arcillas ferruginosas o areniscas terciarias".

NUEVA CATEDRAL

Al primer Arzobispo de Concepción, Alfredo Silva Santiago, en 1940, le tocó recibir una diócesis destruída por el terremoto y tuvo a su haber la gran labor de construir una nueva catedral y otros templos y establecimientos eclasiásticos.

Se puso la primera piedra de la actual iglesia catedral el 3 de noviembre de 1940 y se dedicó al culto divino el 11 de julio de 1964. Fue consagrada por Monseñor Silva Santiago, quien fue además Rector de la Pontificia Universidad Católica de Santiago.

Entre los tesoros de la nueva catedral, y que rememoran a la antigua, se encuentra la imagen de María Inmaculada tallada por el español Juan Martínez Montañés en el siglo XVII, el cuadro de Cristo Crucificado de Monvoisin del siglo XIX, el altar de mármol de Carrara que fuera parte del altar de la antigua capilla del Seminario, dos ángeles adorantes tallados en Italia también de la capilla del Seminario, parte del antiguo mobiliario del coro de la antigua Catedral en la Capilla del Santísimo y la cripta con las sepulturas de padres y obispos.

DEVOCION A MARIA SANTISIMA

La devoción a la Virgen María, bajo cuya advocación Pedro de Valdivia fundó la ciudad, aparece como una de las características más importantes de la religiosidad penquista. En el decreto de fundación de la ciudad hay cuatro advocaciones a la Virgen y en el escudo de armas de Concepción que el Rey Carlos V concedió a la villa, y en cuyo centro hay un águila, no bicéfala como la imperial, pero bastante similar, hay también un sol, un creciente de luna, cuatro estrellas y dos ramas de azucena, todos símbolos marianos.

La Virgen de las Nieves

Su advocación proviene del siglo IV y la Basílica Santa María Major de Roma esta consagrada a ella.

La hermosa imagen de la Virgen de Las Nieves, en madera policromada, de gran veneración y de tradición histórica en Concepción, y que recuerda a los conquistadores que habían servido en las milicias españolas de Carlos V en Italia, fue traída desde Lima a La Imperial por su primer Obispo, Fray Antonio de San Miguel en 1568 (* “en 1571 llega a Villarrica”, DICE EN: “Santuarios y Fiestas Marianas en Chile” de Juan Guillermo Prado), y a ella dedicó la primera Catedral de su diócesis.

Sitiada La Imperial por los indios, el Gobernador Francisco de Quiñones acudió en socorro y entró en la villa el 3 de abril de 1600, con el fin de salvar a los pocos habitantes que aún había. (* Sobre La Imperial, DICE EN: “Santuarios y Fiestas Marianas en Chile de Juan Guillermo Prado: “... en 1609, se decide despoblar la ciudad”)

Avanzó luego hacia Concepción llevando en andas la imagen triunfadora de la Virgen de las Nieves, y cruzando la Araucanía, la fue a depositar en la iglesia parroquial de Concepción, declarada Catedral interina.

El nuevo Gobernador de Chile, Alonso de Ribera, recién llegado a Concepción; el nuevo Obispo de La Imperial, Fray Reginaldo de Lizárraga y el Cabildo Eclesiástico de Concepción, ratificaron el traslado de la antigua diócesis de La Imperial a Concepción, nombrándola Obispado de Concepción de la Santísima Luz, instalándose canónicamente su sede en 1603 y regiéndola el Obispo Lizárraga.

La Virgen de Ias Nieves estuvo en todas las catedrales que sucesivamente se construyeron y se reconstruyeron en Concepción, y según se dice, fueron siete.

Su día de celebración es el 5 de agosto. Venerada en el Sagrario de la nueva Catedral de Concepción, la imagen fue destruída por el terremoto del 27 de febrero de 2010.

La Virgen del Boldo

En 1570, el Cabildo de Concepción voto celebrar una fiesta a la Natividad de María Santísima y de fundar una capilla en su nombre, y la intención de ir en procesión el clero, cabildo y veci­nos, todos descalzos, a celebrar una misa cantada.

En 1599, los araucanos que se habían levantado en todo el sur, atacaron Con­cepción. Cuando los indigenas estaban cerca de la victoria, comenzaron a huir en desorden, cayendo numerosos prisioneros, algunos de los cuales estaban completamente ciegos. Estos explicaron luego, como causa de su derrota, “la aparición de una joven muy hermosa, rodeada de una luz extraordinaria, que estaba posada en las ramas de un boldo cercano a la ermita”. Ahí ella pretendía evitar la entrada a la ca­pilla, aunque los araucanos continuaron con el ataque, pero la joven des­cendió del boldo y tomando tierra en las manos la arrojaba a los asaltantes.

Según la tradición, se dice que algu­nos indígenas prisioneros entraron luego en la pequeña capilla y al ver la imagen en el altar expresaron: "¡Esta, ésta fue la joven que nos echaba tierra y nos obligó a huir!".

La devoción a la imagen creció y luego se la denominó "Virgen del Boldo" o "Virgen del Milagro".

Actualmente la imagen se encuentra en el Monasterio de las Monjas Trinitarias de la ciudad de Penco y su solemne fiesta se celebra el 8 de septiembre.

La Virgen del Carmen

La devoción de la Virgen del Carmen es muy antigua en Concepción, comenzando en el Convento de San Agustín de Penco. La Virgen del Carmen que se venera hoy en la Iglesia San Agustín de Concepción tiene más de 340 años de existencia y fue obsequiada por el Marqués de Baides al convento en 1642.

El 15 de abril de 1643, el Obispo Diego Zambrana de Villalobos, constituyó en Concepción la Cofradía de la Virgen del Carmen, en la que participaban personalidades de la colonia, como el Gobernador y Capitán General del Reino de Chile, Francisco López de Zúñiga, y luego, la mayoría de los oficiales patriotas de la zona que lucharon en la independencia nacional.

La cofradía tiene su fiesta el 16 de julio.

(TEXTO EXTRAIDO, CORREGIDO Y ADAPTADO POR WALTER FORAL LIEBSCH, agosto 2014 / FUENTES: “Concepción, Siglo XX”, Arnoldo Pacheco Silva, 1997; “Historia de Concepción, 1550-1970”, Fernando Campos Harriet, 1979; “Santuarios y Fiestas Marianas en Chile”, Juan Guillermo Prado, 1993; e “Historia de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción”, Arzobispado de Concepción en www.arzobispadoconcepcion.cl)































































 


 







(FOTOGRAFIAS DE 2014)



MUSEO DE ARTE RELIGIOSO 
DE LA UNIVERSIDAD CATOLICA DE LA SANTISIMA CONCEPCION











































   





CONSULTAR






(DOCUMENTO DE: “Histórica Relación del Reyno de Chile“, Padre Alonso de Ovalle, 1646)






(DOCUMENTO DE: "Historia del Arte del Reino de Chile", Pereira Salas, 1965)


(POSTAL DE: ChileCollector.com)


(FOTOGRAFIA DE: Revista En VIaje, N.108, octubre 1942)