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IGLESIA DEL SEMINARIO
SANTOS ANGELES CUSTODIOS
PROVIDENCIA - SANTIAGO





LA PARROQUIA DE LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, UN TEMPLO ESCONDIDO

El templo se sitúa a metros de avenida Providencia, de frente a ésta, en Rodolfo Vergara 0252. Forma parte de una cuadra triangular contorneada por las calles Obispo Pérez de Espinosa, Monseñor Müller y Rodolfo Vergara, junto a la plaza José Manuel Barros y al lado de la esquina ocupada por el ex Palacio Droguett, convertido en centro de eventos y conocido como la Casa de Cristal. Dicen que muchos matrimonios y bautizos celebrados en esta iglesia continuaron con la fiesta respectiva allí mismo, cruzando la estrecha calle. Estamos a pasos también del Museo de los Tajamares y del empalme de Providencia con Seminario, hacia el Oeste. Cerca, está la hace poco tiempo siniestrada Iglesia de las Hermanas de la Providencia, dos cuadras y media hacia el Este.

El edificio religioso se ve un tanto oculto desde Providencia, por la curiosa forma de las calles y de los otros edificios de tipo residencial que le dan forma a cuadras y esquinas en este sector de la ciudad. Su magnífica arquitectura parece escondida, injustamente, pero le proporciona una situación que le es propia y característica. Las imágenes antiguas muestran un entorno mucho más despejado y sin las rejas que lo rodean, ni la vecina plaza de grandes árboles que hoy dificultan verla por el costado poniente. Se ubicaba, entonces, en un llano relativamente despejado, de modo que su vista debió haber sido mejor y muy despejada desde la antigua calle Providencia, antes que los terrenos fueran fagocitados por el crecimiento de la ciudad y convertidos en barrios.

Su historia no es tan antigua como muchas de las otras iglesias de Santiago, pero, con su calidad de Monumento Nacional, resume una larga e interesante época relativa a los cambios urbanísticos de este sector de la capital que hoy vemos tan cercano al Centro pero que, en esos años, todavía constituía el área arrabalera y suburbana.

UN SEMINARIO CON PISCINA Y CANCHA DE FÚTBOL

Esta historia comienza en 1853, cuando el Arzobispo Rafael Valentín Valdivieso compra parte de un enorme terreno que había pertenecido a la sucesión de Agustín Alcalde y que desde tiempos coloniales era llamado la Quinta Alegre o del Alcalde, a la que Benjamín Vicuña Mackenna describe en su momento como un lugar de singular belleza y atractivo. La superficie de la quinta iba desde lo que hoy conocemos como la Plaza Baquedano hasta cerca del tramo más oriental de los tajamares del río Mapocho instalados durante los tiempos de la gobernación de don Ambrosio O'Higgins. Al amplio terreno, el Arzobispado adicionó otro más arriba, hasta el borde de calle Condell, que adquirió a la familia Pedregal, permitiendo contar con la vasta propiedad para trasladar hasta allí el Seminario de Santiago, entre las calles Providencia, Rancagua, Condell y Seminario, esta última así llamada así precisamente por la huella dejada en la toponimia por la casa de formación religiosa.

Los predios adquiridos por el Arzobispado eran inmediatos a la capital chilena y célebres por sus agradables arboledas, haciéndolo lugar de descanso y paseo. Los edificios necesarios para el traslado del Seminario fueron encargados al arquitecto español Manuel Calvo y su ejecución estuvo dirigida por el Rector Joaquín Larraín Gandarillas. Parece que había urgencia por concretar pronto la mudanza, sin embargo, porque ésta tuvo lugar en 1857 cuando había sólo dos cuerpos del mismo terminado, que se ocuparon de inmediato mientras el resto de los trabajos continuaban. Las habitaciones de esta primera etapa siguieron siendo construidas en fases posteriores hasta constituir un sólido edificio de dos pisos, pocos años después. Álvaro Mora Donoso detalla que el recinto fue distribuido en seis patios rodeados de corredores, volviéndose una postal de gran atractivo para los viajeros que llegaban al valle de Santiago por esta ruta o que salían de él por la misma vía.

Según datos proporcionados por Fidel Araneda y también reproducidos por Mora, luego de haber visitado y conocido algunos seminarios europeos, el Rector Larraín hizo construir en el lugar un amplio baño de natación y la primera cancha de fútbol que tuvo Santiago, deporte que en esos años recién comenzaba a perfilarse como actividad reglamentada y regulada en el Viejo Mundo, así que la introducción del balompié en Chile podría estar relacionada en gran medida con estas experiencias pioneras de parte de los religiosos, aunque el dato es bastante ignorado.

Araneda agregaría que se construyó en la propiedad un gran frontón, al fondo, y una amplia y hermosa laguna que después sería rodeada de muchos árboles frondosos. Posteriormente, se hicieron ampliaciones y extensiones del Seminario hasta las calles Condell y Rancagua, al Oriente y al Sur respectivamente.

LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO

Obviamente, al interior del Seminario había también una capilla. Al parecer, ésta contaba con buena cantidad de recursos y materiales para su fábrica: tenía muros revestidos de estantería hecha con maderas finas de alta calidad, por ejemplo. Sin embargo, comenzó a hacerse pequeña para la cantidad de gente y servicios que ofrecía en la institución, pasando a convertirse en la biblioteca, con capacidad suficiente para albergar los 30.000 ejemplares de la colección, entre ellos algunos incunables.

En 1884, Monseñor Mariano Casanova ordenó construir el nuevo templo, de cara hacia el Paseo de los Tajamares que hoy corresponde a la avenida Providencia. Debía ser más amplio y cómodo; y, como vimos que los recursos estaban, también más suntuoso. El diseño y ejecución quedó encargado al prestigioso arquitecto italiano Ignacio Cremonesi, con varios aportes en la ciudad. El maestro había sido traído por la solicitud de la Iglesia de Chile, encargándosele también la restauración de la Catedral de Santiago y los planos de la Universidad Católica de Chile. La obra dejó complacidas a las autoridades eclesiásticas y el arquitecto, así, marchó de vuelta a su patria en 1899, al concluir su trabajo.

El resultado es un elegante templo de estilo románico, de tres naves, dos torres y cúpula central, todo sobre planta con forma de cruz latina. Resaltan los colores cálidos del interior, por el revestimiento de columnas, muros y piso imitando la textura y las vetas del mármol pulido. La decoración es muy detallista, pero destacan las piezas más artísticas, como los vitrales de estilos francés y Münich de enorme atractivo, fundidos en 1898 en la casa alemana Zettler, y las pinturas religiosa de cuidadoso y romántico acabado, hechas por los artistas Cabral en el cielo arqueado de la nave central y en el entorno de la cúpula.

Denominado Seminario Conciliar de los Santos Ángeles Custodios, el nombre del instituto hizo que su templo fuera conocido como Iglesia de los Santos Ángeles Custodios, manteniendo el título hasta ahora. Pasó a albergar también muchos de los objetos y mobiliarios provenientes de la antigua capilla de 1857, como el altar mayor de mármol, ónix y lapislázuli, en cuyo interior se guardaría una reliquia de enorme importancia y valoración para la fe popular: un fragmento de los restos del Santo Niño Mártir Julio Rústico Dulce, que fuera traído desde Roma hasta Santiago. También se incluyó dentro del templo a dos artísticas figuras de los Ángeles Adoradores, tallados en madera dorada a fuego, y dos grandes lámparas de bronce del Santísimo, más otro par donado por el Rector Larraín. De hecho, y aludiendo a su nombre, albergará a una gran cantidad de ángeles en figuritas y pinturas

Empero, a partir del siglo XX, la propiedad comienza a sufrir progresivamente disgregaciones que la van dejando cada vez más pequeña, mientras la ciudad es más y más grande alrededor suyo, en el mismo ritmo de progresión. La mayoría de estas ventas de lotes son para financiar la construcción de un nuevo edificio en Apoquindo.

ELEVACIÓN A PARROQUIA Y DECLARACIÓN DE MONUMENTO

Las segregaciones y ventas de terrenos continúan y se producen cada vez más cerca del templo, dejándolo encerrado entre nuevos edificios. En la esquina Norponiente del frente, como hemos dicho, se levantó hacia 1930 el Palacio Droguett, después convertido en la Casa de Cristal. El año anterior, por gestión de Monseñor Juan Subercaseaux, la Santa Sede había concedido al Seminario el título de Pontificio. Posteriormente, a la entrada de la calle frontal con Providencia, se construyeron los dos edificios residenciales que le dan a la iglesia el aspecto de estar escondida tras los conjuntos de departamentos, como si asomara tímidamente entre ambos intentando mirar hacia el cerro San Cristóbal.

Los miembros del Seminario se cambiaron hasta la nueva casa en Apoquindo. Los avisos de loteos y puesta en venta del terreno aparecen hacia 1948. Según leo en algunas fuentes, en 1955 toda la propiedad dejó de pertenecerles: poco y nada quedaría entonces del antiguo recinto, pero de todos modos se tomó la decisión de conservar la iglesia y establecer en ella y sus edificios adjuntos una nueva parroquia, para que los fieles del vecindario pudiesen seguir asistiendo a ella como lo habían hecho por generaciones. Su primer párroco fue el futuro Cardenal Juan Francisco Fresno, además de ser también uno de los principales responsables de la fundación de la parroquia.

La casa de Apoquindo se conservó hasta 1968 pues, tras el Concilio del Vaticano II, se había decidido establecer sedes en distintas zonas de la Arquidiócesis. Para entonces, los terrenos del viejo Seminario ya habían desaparecido totalmente, quedando sólo el templo como vestigio de esos años.

Muchas características se han ido mejorando en la iglesia, pero también se han tomado decisiones poco favorables para su lucimiento, aunque desgraciadamente necesarias. El cierre con rejas del perímetro del templo, por ejemplo, ya más cerca de nuestra época y debido a razones de seguridad, dejó a sus costados en pequeños patios laterales, a los que se accede por las puertas de los lados que antes eran ingresos secundarios al edificio.

Además de haber sido lugar de innumerables casamientos, también ha servido de escenario para encuentros de música barroca y selecta. Aquí han despedido a varios ilustres, como en el velatorio del obispo emérito auxiliar de Temuco, Jorge Hourton, conocido por su defensa de los derechos humanos y la justicia social. Tras soportar con algunos sobresaltos menores el terremoto del 3 de marzo de 1985, por su valor arquitectónico, su belleza, su importancia cultural, la iglesia fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto N° 31 del 12 de enero de 1990, del Ministerio de Educación.

Pudo soportar también el terremoto del 27 de febrero de 2010, manteniéndose en un estado de conservación que ha sido juzgado como bueno, a la espera de visitantes que todavía la divisan y reconocen desde avenida Providencia, en su extraña y tímida posición casi oculta.









(DOCUMENTO DE: www.urbatorium.blogspot.com, 23 de febrero de 2012, de Cristian Salazar)

UBICACIÓN: calle Rodolfo Vergara 252 (calle Obispo Pérez de Espinoza), Avenida Providencia altura del 300, frente a Parque Balmaceda.



DOCUMENTO COMPLETO DE URBATORIUM EN

Cristian Salazar Naudón


(FOTO DE: Santiago Vintage, blogspot.com, de Sergio Rodríguez Pereira)




















VISTAS DESDE EL CERRO SAN CRISTOBAL




NAVES CENTRAL Y LATERALES


















































VITRALES




























TECHO Y COLUMNAS






























































(FOTOGRAFIAS DE 2014)



IGLESIA SANTOS ANGELES CUSTODIOS – IGLESIA DEL SEMINARIO

En 1853, el Arzobispo Rafael Valdivieso compra parte de la chacra Quinta Alegre y otros predios aledaños para fundar el Seminario de Santiago. Estos terrenos adquiridos, se caracterizaban por su frondosa vegetación, aire limpio y su cercanía con Santiago y se encontraban entre las actuales calles Rancagua, Providencia, Condell y Seminario, donde se emplazó el Seminario Conciliar para la formación espiritual de los religiosos por casi un siglo.

El arquitecto español Manuel Calvo estuvo a cargo de la obra y diseñó los planos de la primera capilla, las habitaciones de los seminaristas y las dependencias, comenzándose la construcción bajo la dirección del rector del Seminario, Monseñor Larraín Gandarillas, quien conocía algunos conventos y seminarios europeos y de los cuales sacó algunas ideas para dotar a la nueva construcción de hermosos jardines, una piscina para la práctica de natación, una cancha de futbol (la primera de la ciudad y del país) y una laguna rodeada de arboles y vegetación exuberante.

En 1884, Monseñor Casanova ordena la construcción de un nuevo templo para el Seminario, puesto que la antigua capilla, con el tiempo, se hizo estrecha y pequeña. Aprovechando la estadía del arquitecto italiano Ignacio Cremonesi en Chile, se le encomienda el diseño de la nueva iglesia para el Seminario, que sería utilizada solo por los religiosos y seminaristas.

Cremonesi aplica el estilo románico, el interior está compuesto por tres naves y, al igual que la Catedral, el cielo está abundantemente ornamentado y los muros laterales acogen hermosos vitrales alemanes. La antigua capilla se convirtió en la biblioteca del Seminario y contuvo más de 30.000 ejemplares.

El Seminario Conciliar de los Ángeles Custodios permaneció ahí hasta el año 1955, aún cuando la propiedad se fue achicando desde principios del siglo XX, para financiar una nueva edificación en otro lado de la ciudad. Sin embargo, la iglesia se conservó para la atención de los feligreses provenientes del sector y resguarda piezas de la antigua capilla de 1857, como el Altar Mayor, la imaginería en madera dorada al fuego de los Ángeles Adoradores y las lámparas de bronce del Santísimo.

Cremonesi plasma un sello de estilo románico a la fachada de la iglesia, rematada en un frontón triangular que está sostenida por dos pares de columnas al estilo dórico y a ambos lados decorado con nichos para la posterior incorporación de figuras escultóricas, que rematan en las dos torres campanario de mediana altura, con una cúpula con una pequeña linterna en la parte posterior del techo, similar a la transformación realizada en la Catedral.

El interior del templo está realizado en una planta de cruz latina de tres naves, la central de mayor altura con una bóveda de cañón rebajada, y un transepto que en cada esquina se pueden apreciar altares devocionales. La entrada posee un dintel completamente decorado soportado por columnas, el cual mantiene en la parte superior el órgano principal.

Las naves están separadas por columnas al estilo compuesto jónico – corintio con volutas eólicas esquinadas en sus capiteles que sostienen arcos de medio punto decorados. En el crucero se encuentran las pechinas decoradas con pinturas que acompañan al disco mayor que, en un tiempo anterior, debió estar abierto para dar paso a la cúpula con linterna. Hoy se encuentra sellado.

El altar mayor se encuentra en el ábside de la nave central, profusamente decorado en sus muros, y con elementos pictóricos, escultóricos y de iluminación que resaltan su belleza.

La ornamentación de la iglesia está dividida en dos grandes áreas: la decoración pictórica e imaginería y la de vitrales.

El interior de la iglesia se encuentra profusamente decorada, tanto en muros, techos y remates. Los muros se encuentran completamente pintados y decorados con molduras doradas que enmarcan los paneles, al estilo boiserie del siglo XVIII europeo, complementándose con discos moldurados también dorados. Éstos se unen con decoración de festones, elementos florales y vegetales. El techo posee ricos frescos realizados por los hermanos Cabral, donde abundan las escenas angelicales, de acuerdo al nombre del lugar.

Las columnas divisorias de las naves están decoradas en su fuste con pintura marmolada color marrón, que sostienen arcos de medio punto decorados tanto en su intradós como en su extradós con guirnaldas doradas. Entre arcos se aprecian triángulos moldurados dorados con decoraciones vegetales blancas. En la parte superior se aprecia el friso y la cornisa también decorados con festones y elementos arquitectónicos, que soportan la bóveda de cañón que se encuentra completamente decorada por paneles moldurados con ornamentación vegetal y guirnaldas que acompañan a los discos centrales con frescos dedicados a escenas bíblicas y angelicales.

El transepto posee en sus extremos altares devocionales. Mirando hacia el altar mayor a mano izquierda se aprecia el que está dedicado al Sagrado Corazón. Lo conforman en su parte central una obra escultórica del Sagrado Corazón de Jesús, adornado en el fondo por una obra pictórica dedicada al Nacimiento. En el otro extremo encontramos el altar dedicado al Ángel Custodio, razón por la cual se le da el nombre a este templo. Lo conforma el conjunto escultórico del Ángel Custodio acompañado de un niño y adornado en el fondo por una obra pictórica dedicada a la Virgen con el Niño Jesús en brazos y rodeado en la parte superior de ángeles. Ambos altares se encuentran decorados de manera similar: de modo simétrico poseen decoraciones de paneles moldurados decorados con guirnaldas, festones y colgantes dorados que rematan en arcos de medio punto en los cuales se encuentra en la parte superior la clave transformada en un ángel alado dorado.

Las naves laterales poseen un techo adintelado pero formado por pequeñas cúpulas truncas celestiales, esto es fondo celeste con decoración estrellada dorada. Entre cúpulas se aprecia decoración de paneles moldurados dorados con discos centrales. Los muros laterales están decorados de manera similar a la división de las naves, esto es pilastras que soportan arcos de medio punto que se encuentran moldurados. Estos arcos rodean el otro tipo de decoración que se encuentra en este templo: los vitrales.

El conjunto de vitrales de la iglesia de Los Ángeles Custodios son de vidrio pintado y horneado de 1898 y procedentes del taller alemán Zettler, famoso por crear un estilo definido en la producción de vitrales llamado “Munich”.

En las naves laterales se encuentran 5 vidrieras por cada lado, más dos del lucernario y dos en los altares del transepto. Los vitrales de las naves laterales, verticales y rematados en arcos de medio punto, están dedicados a los Santos intelectuales que con sus estudios aportaron al saber teológico, llamados los Doctores de la Fe. Mirando hacia el altar mayor, en la nave lateral izquierda, se encuentran los vitrales dedicados a: San Jacobo Mayor (más conocido como Santiago el Mayor), el primero en seguir a Jesús y uno de los tres apóstoles en presenciar la transfiguración y la Agonía del Señor en el huerto de Getsemaní; San Francisco de Sales, autor de la Introducción a la Vida Devota y Tratado sobre el Amor de Dios; San Alfonso de Ligorio, fundador de la congregación de Los Redentoristas en 1732 y autor de la Teología Moral y Las Glorias de María; Santo Toribio, Arzobispo de Lima en 1579 que elaboró un catecismo en lenguas autóctonas quechua y aymará; y San Agustín, el más eminente de los teólogos cristianos.

Al frente de este último tenemos vidrieras dedicadas a: San Miguel Arcángel, nombrado el jefe de los ángeles el cual derrota con su contingente a Lucifer poniendo sus pies y su lanza sobre él; el Ángel Custodio, o ángel de la guarda símbolo de la protección a los inocentes; Santo Tomás de Aquino, una de las figuras más importantes e influyentes del pensamiento cristiano, autor de la reconocida Suma Teológica. Aparece con sus símbolos característicos: el sol en su pecho, la paloma que viene a él y manteniendo un libro rojo; San Juan Evangelista, el más joven de los cuatro evangelistas y organizador junto con Pedro de la Iglesia primitiva; y San Carlos Borromeo, emprendedor de la reforma del clero y de la reanudación del Concilio de Trento, y Obispo de Milán. En la vidriera se aprecia que posee en sus manos una maqueta de la Catedral de Milán.

Los vitrales, ubicados en la parte superior del crucero, adyacentes a la cúpula, horizontales y rematados en arco de medio punto, están dedicados a la vida de Jesús. El primero tiene por nombre “Dejad que los niños vengan a mí”, donde Jesús pide dejar que los niños se le acerquen. Al frente se encuentra el siguiente, “Cristo entregando las llaves a Pedro”, donde se plasma la imagen cuando se le encomiendan las llaves del reino al apóstol Pedro.

En los altares del transepto se encuentran ubicados en el techo dos vitrales de forma circular con escenas angelicales, que iluminan el espacio de los altares laterales.

(SIN CORRECCION DE: www.iglesiaspatrimoniales.cl, Leticia Martínez y Cristian Díaz,
2011)




(POSTAL DE: ChileCollector.com)