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IGLESIA
SAN SATURNINO
BARRIO YUNGAY - SANTIAGO




IGLESIA SAN SATURNINO

El Barrio Yungay es uno de los más antiguos de Santiago, aparece ya configurado en un plano de la ciudad levantado en 1841 por el arquitecto francés Jean Herbage.

En esa época, Santiago era un pueblo de 100.000 habitantes que iniciaba un proceso de expansion, creándose un nuevo barrio en el sector poniente conocido como el Llano de Portales, y colindante con el viejo camino a la costa, hoy la calle San Pablo.

En 1839 por decreto presidencial se dió forma al Barrio Yungay en homenaje a la batalla librada en Perú.

A partir de 1840 se desarrolla la población, llegando en 1870 a 6 mil habitantes. Durante el periodo de formación del barrio se instalan aquí los Padres Capuchinos, la Casa de Orates, la Escuela Nacional de Preceptores y se forma la Quinta Normal y la Avenida Matucana.

En 1844 el Arzobispado de Santiago crea un curato en el sector y da inicio a la construcción de la iglesia. Bautizada como Iglesia San Saturnino, a este templo llega la antigua imagen del santo tallado en el siglo XVII que estaba en la Iglesia San Francisco, y que había sido traída a Chile por el Obispo agustino Fray Gaspar de Villaroel.

La construcción de la iglesia es de tipo gótica y fue iniciada por el Presbítero Luis Benavente y terminada por el arquitecto Teodoro Burchard en 1887.

(CORREGIDO Y ADAPTADO DE: Barrio Yungay, Consejo Vecinal de Desarrollo en www.cvdbarrioyungay.cl)

UBICACION: Barrio Yungay, calle Santo Domingo 2772, Santiago












(FOTOGRAFIAS DE WFL, 2014)


(POSTAL DE: www.memoriachilena.cl)










(PLANO DE SANTIAGO 1893 Y FICHA DE DESARROLLO DE PROYECTO DE: 
Barrio Yungay, Consejo Vecinal de Desarrollo en www.cvdbarrioyungay.cl)




BARRIO YUNGAY

LLANITO DE PORTALES – VILLA DE YUNGAY – BARRIO DEL ROTO CHILENO


Hasta 1835, el Barrio Yungay fue una propiedad rural de José Santiago Portales Larraín, padre del ministro Diego Portales y, conocido por ello, como “el llanito de Portales”. A la muerte del patriarca, las 350 hectáreas fueron repartidas entre sus hijos, quienes a su vez las vendieron a distintas empresas loteadoras. La hijuela del ministro Portales fue una de las primeras en subdividirse, dejándose espacio en ella para la futura Plaza Yungay y la parroquia San Saturnino. El Estado compró la parte más occidental del “llanito” para crear la Quinta Normal de Agricultura. Paralelamente la actividad comercial del camino a Valparaíso -hoy San Pablo- impulsó la atracción de habitantes al área de Mapocho, lo que consolidó al sector como la primera expansión hacia la periferia que tuvo Santiago.

Al concluir la guerra contra la confederación Perú – Boliviana, el Presidente Joaquín Prieto decidió celebrar el triunfo, firmando un decreto que dio al barrio el nombre de la batalla de la victoria: Yungay. Ese mismo año José Zapiola creó el Himno a la Victoria de Yungay, convirtiéndose en un nuevo elemento de identidad para el barrio.

En la década de 1840, el profesor y exiliado político argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien publicó el artículo “La villa de Yungay” en El Mercurio de Valparaíso, el geólogo francés Amado Pissis y el sabio polaco Ignacio Domeyko, llegaron a vivir al barrio, otorgando a Yungay una fisonomía ligada a la residencia de incipientes grupos medios y vinculados al trabajo en el aparato público. En esta misma época se fundaron diversas instituciones en la zona como la Casa de Orates, la Hospedería San Rafael y la Escuela Nacional de Preceptores.

El fuerte crecimiento demográfico del sector llevó al Arzobispado de Santiago a erigir la Parroquia de San Saturnino en 1844, construida por segunda vez en 1887, en estilo gótico. A su vez, en 1861 se finalizó la construcción de la iglesia y claustro de Los Capuchinos, en las calles Cumming con Catedral. Pero sin duda, el hecho más relevante, ocurrió en 1888 cuando se inauguró el principal símbolo urbano de Yungay: el monumento al roto chileno del escultor Virginio Arias, que selló al barrio como el sector del “roto” y de la chilenidad dentro de la ciudad.

Durante el siglo veinte, el Barrio Yungay fue retratado por la literatura a través de obras como Juana Lucero (1902) del novelista Augusto D’Halmar y durante los años cuarenta por La sangre y la esperanza (1943) de Nicomedes Guzmán, quien ambientó su novela en la parte más norte de Yungay, mostrando el mundo marginal de los proletarios ferroviarios cercanos a calles Mapocho y San Pablo.

En la década del veinte, se construyeron, en la parte más sur del barrio -calle Huérfanos-, hermosos y elegantes cités como el Lucrecia Valdés de Barros y el Adriana Cousiño, además del Teatro Novedades, en Cueto.

Hacia 1950 el barrio Yungay constituía un mundo aparte en la vida urbana de masas. Su fisonomía provinciana y los lazos comunitarios eran extraños en una ciudad como Santiago y, mientras en otros barrios desapareció el carnaval, en Yungay se celebra hasta hoy, cada 20 de enero.

El terremoto de 1985 afectó las construcciones del sector, especialmente aquellas edificadas en el siglo XIX. Pese a esto, el surgimiento de organizaciones vecinales como el Comité de Adelanto del Barrio Yungay, al igual que la renovación de establecimientos señeros como la “Peluquería Francesa”, han impulsado nuevamente los históricos lazos comunitarios de uno de los barrios más llamativos de la capital.

(SIN CORRECCION DE: Barrio Yungay, Consejo Vecinal de Desarrollo en www.cvdbarrioyungay.cl ( Biblioteca Nacional en www.memoriachilena.cl))



(Revista "Sucesos" de Valparaíso, N.748, 25 enero 1917)