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IGLESIA
SANTO DOMINGO
CONVENTO SAN VICENTE FERRER
QUILLOTA




CONVENTO SAN VICENTE FERRER DE QUILLOTA 

IGLESIA SANTO DOMINGO


Fue originalmente un hospicio (1727). El Gobernador Guill y Gonzaga ofreció a la Orden los terrenos de los Jesuitas en la Plaza de Quillota, a cambio de otros terrenos que la Orden poseía. Se aceptó el cambio en 1767, siendo superior Fr.Andrés Almonacid. Desde 2006 es Casa filial de la Recoleta Dominica de Santiago. Desde allí viaja semanalmente para atender la liturgia de los fines de semana y fiestas el P. Cristian Asmussen C.

La fachada de la iglesia original construída por los Jesuitas se debió demoler después del terremoto de 1906. Este terremoto se conoce como "terremoto de Valparaíso" (16 de Agosto de 1906). La magnitud asignada fue de 8,39 grados en escala Richter.
El terremoto sacudió también, con mayor o menor intensidad, a Viña del Mar (110 víctimas), a Quillota (49 fallecidos), a Limache (donde un orfelinato con 110 niños y una monja fueron sepultados por los escombros), a Quilpué (20 muertos) y a otros pueblos y ciudades del Valle Central. Con la interrupción total de las comunicaciones, sólo se tuvo noticias de la catástrofe de Valparaíso en la tarde del día 17 por un telegrama de Quillota y en la mañana del 18 por un esforzado jinete.

Lo positivo de este terremoto fue que, por primera vez, se realizó un estudio profundo sobre normas de construcción y se sentaron las bases del desarrollo de la sismología en Chile, con la contratación de expertos (como el conde Fernando de Montessus de Ballore, llamado por el gobierno) y la fundación del Instituto Sismológico de Chile, hoy dependiente de la Universidad de Chile.


Fachada de la antigua iglesia Santo Domingo de Quillota, 1904

(SIN MODIFICACION DE: www.dominicos.net)

UBICACION: calle O´higgins, entre calles Concepción y Maipú, frente a la Plaza de Armas.


(FOTO ANTIGUA DE Chiledel1900.blogspot.com)

NOTA: las fotografías antiguas anteriores parecen corresponder a la Iglesia San Martín de Tours, que también se encuentra junto a la Plaza de Armas de Quillota. La información en Internet no es clara al respecto y difiere entre una y otra.




































 


 


 


 


































(FOTOGRAFIAS DE 2009)



(DOCUMENTO DE: “Histórica Relación del Reyno de Chile“, Padre Alonso de Ovalle, 1646)


Foto antigua del Museo Histórico y Arqueológico de Quillota


Beatita Benavides, Vocación, Misión y Exaltación de una gran Laica Dominica

(Oleo de Francisco Moya, Chile, 2009)


El nombre de María del Carmen Benavides es poco conocido en Chile, pero el día en que su proceso de canonización, que ya está en marcha la lleve a los altares, nos vamos a dar cuenta del gran tesoro que teníamos enterrado sin poder apreciarlo. El Laicado Dominicano de toda América Latina verá en ella una reproducción de la vida de Sta. Catalina de Siena y de Sta. Rosa de Lima, cuyos modelos trató de imitar en los largos años de su vida.

1.- VOCACION. Nacida en una familia de gran raigambre cristiana, estuvo siempre vinculada con la Orden Dominicana. Todos los días frecuentaba el templo de Sto. Domingo de Quillota. Tuvo dos hermanos que ingresaron en la Orden, uno de ellos, el gran "Capitán Patriota" de la guerra de la Independencia, y otros dos fueron audaces luchadores en la misma gesta nacional. En esta "familia de temple heroico" como la llama B. Vicuña Mackenna, nació y se educó esta niña que había de participar de este mismo talante, que luego la llevó por derroteros propios. El nombre de "beatita" conque comenzó a llamarla la gente, no iba a significar una joven endeble o de pocos alcances, sino todo lo contrario, lo más parecido a la mujer fuerte de la Biblia.

Cual fue su vocación nos lo describen las dos anécdotas siguientes, testimonios escritos procedentes de personas que la conocieron. Llegado el momento de decidir su porvenir, la joven Carmencita sintió la inclinación de unirse a Dios en la vida del claustro. Cuando lo tenía todo preparado para ingresar en el Monasterio de Sta. Rosa, de Santiago, su confesor le dijo que debía pensarlo mejor; que su vocación no estaba en el claustro sino en el mundo. Dado su carácter, no era fácil echarse atrás; ella tenía vocación de Dominica, pero... lo pensaría mejor. Después de mucho pensarlo, llegó al convencimiento de que Dios quería que se quedase en casa como lo hizo Sta. Rosa, y realizar allí su vocación cristiana. Pero tampoco podía dejar a Sto. Domingo. Para resarcirse, se unió al Laicado Dominicano que ya entonces funcionaba en esta iglesia, y al hacer la profesión religiosa hizo también el voto de seguir el ejemplo de Sta. Rosa. Opción sabia y valiente que le abría el camino de realizar su vocación cristiana, según el carisma de una Laica Dominica. No iba a ser monja malograda por no haber podido llegar a la meta del claustro, ni su vocación iba a ser la huída del mundo, sino lainserción en ese mismo mundo que la vio nacer, y donde Dios la esperaba para una gran tarea.

La otra anécdota se refiere también a su elección de estado. A medida que iba creciendo, la joven iba desarrollando facultades físicas y morales que la hacían atractiva a la gente, por su carácter optimista y emprendedor. No le faltaba tampoco el sentido del humor, herencia sin duda, de su padre andaluz. Nos cuenta su biógrafo, el P.A. Olave:

"Sucedió por este tiempo, que don Alonso Letrán se enamoró perdidamente de nuestra joven, y movió todos los resortes imaginables para casarse con ella. Pero María del Carmen declaró entonces que tenía voto de perpetua virginidad, y que su único esposo era Jesús Sacramentado. A las persistentes instancias de personas amigas y de parientes de elevada posición social, que ofrecieron obtener la dispensa del voto para poder casarse, opuso la más tenaz resistencia; y cuando su querida madre declaró que el rico señor Alonso deseaba casarse con el mejor de los fines, cual era dedicar sus bienes de fortuna para cooperar a las grandes obras de caridad cristiana en que la "beatita Benavides" se hallaba empeñada, y que esta empresa podía quedar defraudada, y que los pobres tendrían que volver al estado de abandono de antes, María del Carmen, transportada por la inspiración profética, le contestó: "no se te dé nada, mamita, que sin necesidad de que sea yo la que tenga que casarse, toda la plata de don Alonso será nuestra". Enseguida se fue a orar a Sto. Domingo y pidió a Nuestra Señora que el amor que a ella tenía el señor Letrán, lo cambiara a su propia madre. Y así sucedió en efecto; pues muy pronto hubo de celebrarse la suntuosa boda de don Alonso con la madre de la "beatita Benavides".

Más adelante se arreglaron las cosas para que toda la herencia de don Alonso fuera destinada a la obra social de la emprendedora joven. La profecía se cumplió con toda exactitud.

2.- MISION. Por la palabra de madre vemos ya claro hacia dónde iban las aspiraciones de la hija. El mismo biógrafo nos dice:

"María del Carmen fundó en su propia casa un establecimiento singular para sus protegidos, y les consagró toda su persona durante toda la vida, dedicándoles con incansable amor esas atenciones exquisitas que sólo una madre puede proporcionar. Como ella misma curaba a los enfermos con sus propias manos, les daba los remedios, lavaba las llagas más asquerosas con sublime caridad cristiana, logró conquistarse el afecto y tomó el ascendiente de Madre de esos desgraciados".

Con qué recursos – aparte de la herencia de su padrastro – podía llevar adelante esta obra de atención social y caridad cristiana, nos lo dice el P. Olave:

"La caridad es infatigable y contagiosa, y esta alma recta y abnegada interesaba en su obra a las familias pudientes y encontraba cooperadores en todas las clases de la sociedad. De aquí provenía que nunca le faltasen recursos para extender cada día más su acción benéfica y salvadora".

Tenía un cuidado especial de los niños abandonados, de las niñas en peligro de desgraciarse, y hasta los presos de la cárcel eran objeto de sus atenciones. El pueblo sencillo encontraba en esta mujer carismática, la mejor consejera en sus dudas, un apoyo en sus necesidades y un paño de lágrimas en todas sus desgracias. Esta admiración y confianza ilimitada en ella, es lo que les movió a llamarla con el apodo cariñoso de "Beatita Benavides", con el que siempre se la conoció hasta nuestros días.

Durante casi medio siglo, la casa de la "Beatita" fue la más concurrida de todas, convertida en un centro de irradiación y de atracción misteriosa. Con sus visitas y correrías en todas las direcciones, ella fue la que dio cohesión y espíritu comunitario a los pobladores que vivían bastante dispersos y desconectados unos de otros. Si bien, Don Martín de la Concha fue el fundador de la ciudad de Quillota, pero el alma y fundadora de este pueblo fue la Beatita Benavides. Los que han visitado los poblados de los mapuches aseguran que la figura maternal de la Beatita les recuerda la figura de la machi, ese personaje mítico que desempeña el rol de cuidadora e inspiradora de aquellos pueblos.

3.- EXALTACION. No será necesario asegurar que todos estos trabajos a favor de los pobres eran un desbordamiento de vida interior de unión Dios. Los testigos nos hablan de arrobamientos, éxtasis, premoniciones y otras manifestaciones místicas que todos podían detectar en ella. Un fenómeno bastante recurrente nos lo narran así sus testigos:

"Tenía tanto amor a Jesús Sacramentado, y su deseo de recibir la Santa Comunión, que a vista de todas las personas que estaban en la iglesia, en el momento de repartir el celebrante la Eucaristía a los fieles, ella se transportaba milagrosamente y llegaba por los aires a las plantas del sacerdote para recibir la hostia; volando de rodillas, según la expresión de toda aquella multitud de gente que acostumbraba a presenciar este hecho, repetido todos los días... La vuelta del comulgatorio a su asiento lo hacía del mismo modo que a su ida, sin volver la espalda al altar".

También hay testimonios de bilocación, adivinación, y no digamos curaciones milagrosas en favor de los necesitados. En medio de todo esto, mantenía siempre su carácter sencillo y natural, como nos dice el P. Olave:

"Hacía inmensos milagros, y cuando le decían algo sobre el particular, contestaba: ¡Pobre gente! Y creer que yo puedo hacer milagros, cuando es la Santísima Virgen quien los hace".

La Beatita tuvo un final glorioso como había sido su vida. Cinco días antes de morir fue al templo de Santo Domingo, y pidió al P. Superior que le administrase la Comunión, que, según ella, iba a ser la última. Después dijo en voz alta: "Señor, ya no vendré más a verte en tu casa". De vuelta a su domicilio, se reclinó para no volver a levantarse más. Al P. Dominico que la asistía le dijo: "Prendan tantas luces cuantas puedan, pues ya vienen a buscarme".

Tenía 72 años. Aunque agnóstico, el gran escritor y estadista Vicuña Mackenna concluye la apología de la Beatita con estas memorables palabras:

"Al final, el cielo reclamó su ser, y la Beatita Benavides falleció el día primero de junio de 1849, lloraba por un pueblo agradecido... Divulgóse su muerte, y por las calles de Quillota se veía centenares de personas, corriendo a toda prisa y disputándose a ver quién llegaba primero a la casa de la que titulaban santa. La novedad fue tal, que no se ha visto otro día de más movimiento en esta ciudad. Una turba inmensa de pobres de ambos sexos en torno de aquella que lloraban y sentían, conociendo la notable falta de una madre tan tierna y generosa..."

Sus preciosos restos fueron conducidos triunfalmente a su templo preferido por los religiosos y hermanos terciarios de Sto. Domingo, ceñidas sus sienes con una corona de rosas, con lo que recordaba a su modelo, Sta. Rosa de Lima. Fue enterrada en el cementerio municipal como ella había dejado mandado en su testamento. Doce años más tarde, al hacer obras en aquella zona, una fragancia extraordinaria salió de su sepulcro, lo que obligó a las autoridades a trasladarla al templo dominicano, donde continúa siendo el centro de atracción de multitud de peregrinos que vienen a visitarla.

Sus dotes de iniciativa y de sacrificio a favor del pueblo necesitado y la obra social que se está llevando a cabo, bajo su inspiración y apoyo la hacen digna de los altares y de que sea aclamada con el título de Patrona del Voluntariado Cristiano.

Para su canonización. 

Significativos avances en causa de "Beatita Benavides"

Bastante adelantado va el proceso de beatificación de una dominicana seglar que entregó su larga vida para servir a los más necesitados de Quillota y de la región de Aconcagua, como lo fue María del Carmen Benavides y Mujica.

A la fecha, el proceso se encuentra en la etapa de estudio, análisis testimonial y documental de las virtudes heroicas de esta mujer quillotana con el fin de pronunciarse sobre la real magnitud de su figura. Los pasos siguientes que dará el Tribunal de la Causa, que preside monseñor Jorge Bosagna, luego de las consultas de testigos de oídas, de familiares de parientes antiguos que sabían de la vida de esta venerable mujer, entre ellos tres sacerdotes quillotanos, se procederá pronto a la revisión de su tumba en el templo Santo Domingo de Quillota por parte de autoridades eclesiásticas. Ello, con el fin de constatar la veracidad de su existencia y de los hechos que la hicieron merecedora de la condición actual de Sierva de Dios.

Esta heroica mujer quillotana del siglo pasado (1777 – 1849) ha entrado en la historia del país y de Quillota, al ser en estos momentos, una de las 10 personas, que por sus virtudes cristianas heroicas, están en proceso de canonización. Mediante el proceso de canonización la Iglesia declara oficialmente, que un cristiano es digno de ser tenido como modelo de fe, esperanza y caridad, tal como Cristo lo exige de sus seguidores en el Evangelio.

Hoy la ciudad de Quillota y la Diócesis de Valparaíso han sido particularmente bendecidas, pues por impulso del Padre Emilio Calderón, de la orden de Santo Domingo en Quillota, se ha llevado a cabo este proceso de canonización y con el apoyo inmenso que lleva adelante la Organización "Beatita Benavides", presidida por José Camacho.

El vicepostulador de la Causa, profesor Herman Arellano, señala que desde la perspectiva del Derecho Canónico, la iglesia promueve un proceso de canonización con fines pastorales y evangelizadores para que las personas sintiéndose motivadas por la figura del cristiano declarado Beato o Santo, se motive y se proponga seguir a Cristo y su Evangelio hasta rendir verdaderos frutos de vida eterna.


(SIN MODIFICACION DE: www.dominicos.net)








(DOCUMENTO DE: "De Valparaíso a Santiago, Guía del Ferrocarril Central", Benjamín Vicuña Mackenna, 1877)




(DOCUMENTO DE: Revista En Viaje, N.245, mar. 1954)

(DOCUMENTO DE: "Quillota: Sus Escritores, Su Pasado y Su Gente", Augusto Poblete Solar, 1989)