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IGLESIA SAN ALFONSO
SANTUARIO BASILICA NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO
BARRIO ESTACION CENTRAL - SANTIAGO





SANTUARIO BASÍLICA NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

PARROQUIA SAN ALFONSO


Historia de la Basílica

La Basílica del Perpetuo Socorro fue construida por los Misioneros Redentoristas, congregación que fundara Alfonso María de Ligorio en 1732, en el Reino de Nápoles, dependiente, en aquella época, del Rey de España.

San Alfonso soñaba que los miembros de su Congregación fueran un ejemplo de la vida de Cristo Redentor y que llevaran su Buena Nueva de Salvación a todos los hombres, con una especial preocupación por los más pobres y marginados.

La vida de Alfonso María de Ligorio fue particularmente dura, lo abandonaron los cuatro compañeros con que inició su establecimiento, por lo que debió reorganizar la Congregación por completo y, ya anciano, fue expulsado de ella por interpretaciones erróneas.

Alfonso fue uno de los hombres más inteligentes de su tiempo. Sus biógrafos lo han llamado el “Santo del siglo de las luces”. Antes de entrar en la vida religiosa se dedicó a la abogacía, habiéndose recibido a los 16 años. La Santa Sede lo proclamó Santo y Doctor de la Iglesia. Sobresalió, especialmente, en la teología moral. Fue declarado patrono de moralistas y confesores y en varios países, grupos de abogados se inspiran en su persona y sus principios. Fue un intelectual y escribió más de 100 obras sobre diversas materias religiosas que recorrieron el mundo entero. Hasta mediados del siglo pasado su obra "Las Visitas al Santísimo Sacramento" era el libro más editado en el mundo, después de la Biblia y de la “Imitación de Cristo“ de Tomás de Kempis. Además estudió arquitectura, literatura y música. Se destacó como músico popular y sus villancicos aún son cantados en las fiestas de Navidad.

Sus discípulos llegaron a Chile en 1876, y se instalaron al sur-oeste de Santiago, casi en despoblado, donde encontraron un lugar apto para su trabajo, cercano a la estación del ferrocarril de la Estación Central.

Un historiador de la Congregación señala que en este lugar, en terrenos de la familia Ugarte, había una capilla, y a un costado había una casita modesta con capacidad para albergar unas cuatro personas. La Familia Ugarte cedió, mediante escritura pública, la Capilla, la casa y un buen espacio de terreno en vistas a futuras ampliaciones. La calle “Hermanos Ugarte” que ahí existía pasó a llamarse “San Alfonso”.

El Padre Pedro Mergens, Superior de los primeros Misioneros Redentoristas, se sorprendió ante el alto nivel de alcoholismo que había en el sector, lo que lo motivo a que una de sus primeras iniciativas fuera crear una sociedad de ayuda que tuvo una banda de música, biblioteca y salón de fiestas.

Fue así que este tipo de instituciones de ayuda social se multiplicaron, creándose también otras como la organización de empleadas de casa, distintas cooperativas y asociaciones de socorros mutuos.

Creció el barrio y el sector ya no era un poblado sólo de obreros e indigentes. La prolongación hasta el Club Hípico de las calles Dieciocho, República y Avenida España, permitió construir casas de mejor calidad, incluyendo mansiones y palacetes, instalándose familias clase media y comerciantes.

Además, la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro había alcanzado celebridad nacional. Algunos historiadores cuentan que en la Guerra del Pacífico los barcos de la escuadra chilena zarparon con reproducciones de esta virgen bizantina colgando de sus mástiles.

En 1904 los Hermanos de San Alfonso bendijeron y colocaron la primera piedra del gran templo que consolidaría su obra en Chile, para lo que se buscó un buen arquitecto.

En Europa, un destacado profesional había ingresado a la Congregación con el nombre de Hermano Gerardo, que había trazado los planos de las iglesias del Perpetuo Socorro en París y Madrid, y de otros templos, y había además formado una generación de quince hermanos arquitectos y constructores.

Fue así que el Hermano Gerardo tomó el diseñó de la Basílica para Santiago, y uno de sus discípulos, el Hermano Huberto, de apellido Boulangeot, actuó como constructor y arquitecto en terreno.

El inicio de la obra se extendió por la demora de los planos y por las consecuencias del terremoto del 16 de Agosto de 1906.

Debido al terremoto, el Hermano Gerardo decidió modificar el diseño para reforzar la estructura y dar mayor resistencia al templo.

Cuando finalmente se inició la obra, la novedosa tecnología empleada de cemento armado causó gran impresión en el medio santiaguino. Especialmente había venido el ingeniero estadounidense, Johnn Tonkin, para que planificara y montara el esqueleto metálico de la gran estructura.

También vino el Hermano Joaquín, de apellido Chardin, especialista en cemento, material prácticamente desconocido en el Chile en esa época, para dirigir los trabajos y solucionar la instalación de las ojivas de estilo gótíco. De sus manos también se confeccionó la puerta ornamental de madera de encina de la sacristía y todo lo elaborado para ventanas, torres, balaustradas e incluso para el escudo de la Congregación que está tallado sobre el acceso.

Del estanque, los jardines y el invernadero se encargó el Hermano Constancio.

Entre 1906 y 1907, con enorme esfuerzo, se trajeron desde San José de Maipo los bloques de las altas columnas de piedra que embellecen el interior del templo. En carretas tiradas por ocho bueyes, suspendidas, fueron trasladadas las piezas intactas para ser talladas y pulidas en el lugar. De las mismas canteras se extrajo el material para las bases, los zócalos y las gradas.

Luego de un tiempo la obra perdió su ritmo de construcción. A la grave crisis económica en Chile, que hacía desfilar a centenares de personas cada mañana por la portería del Convento pidiendo pan, se agregó la Primera Guerra Mundial, que obstaculizó la importación de materiales.

Habían traído los vitrales que se encuentran hoy en el templo, pero ocho no pudieron ser adquiridos a causa de la guerra y los ventanales quedaron en blanco, además del rosetón de la fachada.

En 1919 fue bendecida la nueva iglesia con una Misa Pontifical presidida por el Arzobispo Crescente Errázuriz, y un Te Deum cantado por el joven músico Domingo Santa Cruz, día y obra que marcaron el inicio su carrera musical.

El día de su consagración, el público se detenía a admirar las columnas, los vitrales, el órgano francés, los luminosos confesionarios de roble americano, y la silueta del santuario de gran belleza destacada a la caída del sol sobre el rojo horizonte del poniente, como pocas veces se había visto en Santiago, mostrando su esplendoroso testimonio de arte gótico.

En 1926 fue declarada por la Santa Sede como Basílica Menor y consagrada por el Nuncio Apostólico Benedicto Masella.

El Altar Mayor es una obra de mármol y bronce traída de Bélgica, lleva al centro, entre rayos dorados, y de fina madera, una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, réplica del original que existe en la Iglesia de los Redentoristas en Roma. El altar fue terminado en Chile con madera de lingue y roble americano.

El arquitecto en terreno, Hermano Huberto, diseñó los altares de San Alfonso y de la Virgen del Carmen que lleva el escudo nacional como símbolo. Los bajorrelieves de estos altares son del artista español José Soria.

(CORREGIDO Y ADAPTADO DE: www.iglesia.cl, 8 de diciembre de 2004)

UBICACION: calle Conferencia 794, esquina Avenida Blanco Encalada (sector Estación Central sur).

























































































NAVE CENTRAL

























































 ALTAR MAYOR












































NAVES LATERALES, ALTARES E IMAGINERIA










































































VITRALES












































 










 








 












































 








CAPILLA














INGRESO PRINCIPAL
















(FOTOGRAFIAS DE WFL, AGOSTO 2014)




(FOTOGRAFIAS DE WFL, 1998, tomadas desde el Edificio Plaza de Armas, Santiago)


(DOCUMENTO DE: "Santuarios y Fiestas Marianas en Chile", Juan Guillermo Prado, 1993)




(DOCUMENTO DE: "Estado de la Iglesia en Chile", Acción Católica, 1946)